TÉCNICAS DE RELAJACIÓN
Definición:
La relajación es la técnica más utilizada en las
intervenciones psicológicas, siendo un elemento fundamental en algunos
procedimientos. Esta técnica es un procedimiento o actividad que ayuda a una
persona a reducir su tensión física y/o mental. Generalmente permiten que el
individuo alcance un mayor nivel de calma, reduciendo sus niveles de estrés,
ansiedad o ira.
¿Cuál es el objetivo de la
técnica?
La relajación tiene como objetivo reducir el estado
de activación fisiológica, facilitando la recuperación de la calma, el
equilibrio mental y la sensación de paz interior. Sus efectos por tanto no
pertenecen sólo a una mera dimensión fisiológica, sino que también afectan
procesos emocionales, cognitivos y conductuales.
¿Cuál es la aplicabilidad de la misma, en
presencia de qué síntomas?
Independientemente del tipo de entrenamiento
de relajación que se elija se deben tener en cuenta algunos aspectos, la ropa
adecuada, el lugar adecuado, instrucciones claras y precisas por parte del
terapeuta.
Pueden aparecer respuestas físicas molestas como
calambres musculares, espasmos, sensación de mareo, etc. Para esto el terapeuta
previamente deberá comentar con el paciente la posibilidad de que estas respuestas
aparezcan y que son reacciones normales que irán desapareciendo a medida que
continúe el entrenamiento.
¿Cuáles son los pasos para llevarla a
cabo?
-Procedimiento de la relajación
progresiva:
el objetivo general de entrenamiento de relajación progresiva es reducir los
niveles de activación mediante una disminución progresiva de la tensión
muscular. El procedimiento para conseguirlo consiste en tensar y destensar
Durante la fase de tensión, la contracción del
musculo debe notarse, facilitando la percepción de las sensaciones asociadas a
la tensión lleva a discriminar mejor y la respuesta de relajación subsiguiente,
y a abundar en ella.
En la fase de distensión no se debe realizar ningún
esfuerzo activo y simplemente consiste en permanecer pasivo experimentando el
alargamiento muscular que se produce al soltar rápidamente toda la tensión. La
ejecución consiste en tensar y destensar inicialmente 16 grupos musculares
tomando conciencia de las sensaciones que se producen en cada situación.
Relajación Diferencial: Desarrollada por
Bernstein y Borcovek (1983) pretende que el paciente aprenda a tensar
únicamente los músculos que estén relacionados con la ejecución de una tarea.
En general para su aplicación se requiere que la persona haya sido entrenada en
el procedimiento básico con el fin de que pueda identificar la tensión durante
las actividades diarias y relajar la musculatura que está tensa de una manera
innecesaria.
Relajación Pasiva: Desarrollada por
Schwartz y Haynes (1974) en ella no se utilizan ejercicios para tensar los
grupos musculares. Para ello la voz del terapeuta dirige la atención dando
instrucciones de relajación e introduciendo referencias a sensaciones de peso y
calor. Está especialmente indicada para aquellas personas de edad avanzada o
con problemas físicos que desaconsejan los ejercicios de tensión.
Relajación autógena: Desarrollada por
Schultz (1931) se basa en el descubrimiento de que la mayoría de las personas
son capaces de alcanzar un estado de relajación profunda a través de representaciones
mentales de las sensaciones físicas, especialmente de las sensaciones de peso y
calor.
¿En presencia de cuales síntomas sería
inapropiado el uso de la técnica? La aplicabilidad de las técnicas no resultaría muy
fácil para pacientes que experimentan dificultades para permanecer quietos,
notando más intensamente sus sensaciones corporales, siendo especialmente
importante el manejo de estas dificultades con el terapeuta.
En algunos trastornos como la hipocondría, la
agorafobia, o sensaciones físicas intensas de ansiedad, entre otras, las
técnicas de relajación suponen una exposición a esas sensaciones de malestar
que pueden producir una reactividad fisiológica aun mayor acompañada de una
necesidad de movimiento

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