Este es un rincón creado como herramienta de formación en área de entrenamiento en psicoterapia.
domingo, 23 de agosto de 2020
sábado, 22 de agosto de 2020
EL DIÁLOGO INTERNO
EL DIÁLOGO INTERNO
El diálogo interno forma parte de una persona y de la autoestima que tendrá la misma según los resultados que obtiene tras ese diálogo interno. Cuando hablamos de diálogo interno, nos referimos a ese diálogo que se genera en el interior de uno mismo y que surge de cuestionamientos, de planteamientos y otras cuestiones que provocan que reflexionemos internamente acerca de esas cosas.
El tener un diálogo interno positivo hará que seamos personas con una buena confianza y predisposición a la hora de afrontar algún problema o situación, mientras que si hacemos lo contrario nuestra confianza será baja y afrontaremos cada problema o situación esperando lo peor o no explotando de la mejor manera el momento adecuado para lograr el éxito.
Un buen diálogo
interno llevará, como dijimos antes, a una alta autoestima,
mientras que un mal diálogo interno provocará falta de confianza en sí mismo y
sus posteriores consecuencias.
El diálogo interno cambia tu cerebro, lo que te dices a ti mismo te define
El impacto del diálogo interno en nuestra conducta y personalidad es un tema que siempre ha interesado a los psicólogos. Sabemos, no obstante, que en los últimos años abundan los libros y las publicaciones sobre autoayuda y desarrollo personal que nos animan a cuidar esta dimensión. Sin embargo, es interesante saber que el tema del discurso interno cuenta con estudios que datan de principios del siglo XX.
Fue de hecho, Lev Vygotsky, célebre psicólogo ruso,
quien se preguntó por primera vez si el cerebro usa
los mismos mecanismos cuando la persona habla en voz alta que cuando lo hace en
silencio y para sí mismo. La respuesta a esta pregunta no puede ser
más curiosa: diversos estudios nos demostraron que cuando mantenemos esas
charlas internas tan comunes se activan áreas como el giro frontal inferior
izquierdo (área de Broca) presentes también cuando nos comunicamos en voz alta.
El discurso interno es, por lo tanto, un fenómeno complejo y multifacético, tanto que deberíamos ser más conscientes sobre cómo afecta a nuestro cerebro y a nuestra salud psicológica. Un ejemplo, Charles Fernyhough psicólogo de la Universidad de Durham, en Reino Unido, nos explicó en su libro Voces Internas, que esa charla interna genera cerca de 4.000 palabras por minuto. Es decir, el diálogo interno trabaja 10 veces más rápido que el habla verbal.
Por tanto, todo lo que acontece en nuestra mente, cada idea, pensamiento,
autoinstrucción y aseveración, tiene en nosotros un impacto enorme; tanto
positiva como negativamente.
Charla interna negativa,
emociones y cerebro
John H. Krystal, editor de la revista científica Biological
Psychiatry y profesor de la Escuela de Medicina de la
Universidad de Yale, llevó a cabo un estudio donde demostrar el impacto de las
emociones en nuestro cerebro. Algo que puso en evidencia cómo el
diálogo interno negativo y persistente debilitaba múltiples estructuras
neuronales haciendo a las personas mucho más vulnerables al estrés.
Estructuras como la ínsula y la
amígdala mostraban una elevada hiperactividad. Estas áreas relacionadas
con emociones como el miedo o la atención hacia las amenazas de nuestro entorno
nos sumen en ocasiones en estados de gran desgaste psicológico. Es más, no
podemos dejar de lado que el diálogo negativo es ese sustrato que
alimenta la ansiedad y que nos sitúa menudo, en el laberinto de una depresión.
Pensamientos y salud: ¿y si nos
hablamos de manera más afectuosa?
Es necesario que tomemos conciencia de una cosa. Nuestro diálogo interno puede afectar de manera directa a nuestra salud, tanto física como psicológica. Esa charla limitante que recorta autoestimas, que apaga nuestro potencial, nuestros recursos y oportunidades, merece una mayor dedicación para cambiar su enfoque.
Debemos ser capaces de cambiar ese discurso tan nocivo. Un recurso sencillo para lograrlo es el siguiente: en lugar de hablarnos en primera persona (yo soy esto, por qué habré hecho aquello) lo ideal es empezar a dirigirnos a nosotros en segunda persona. Asumiremos el papel de ese amigo que desea lo mejor para nosotros pero que, al mismo tiempo, siempre está atento para corregir nuestros discursos mentales.
Un ejemplo de este recurso sería
el siguiente diálogo: “entiendo que estés preocupado, pero recuerda que tienes
recursos para superar esto. Ya lo has hecho otras veces, así que confía en ti. Mereces lo mejor, eres fuerte, inténtalo”.
Diálogo interno: clasificación
Los especialistas en el campo de la psicología, han clasificado en cuatro esos diálogos internos que operan como detonantes de angustia o ansiedad. Estos son: el catastrófico, el autocrítico, el victimista y el autoexigente.
El catastrófico
La ansiedad surge al
imaginar el escenario más catastrófico posible. Se anticipa a los hechos (que
seguramente no sucederán) y los magnifica. Esto da como resultado una
percepción errónea, que puede llegar a desencadenar una crisis de pánico. La
frase esencial de este tipo de diálogo interno es: “todo puede convertirse en
una tragedia cuando menos lo espero”.
El autocrítico
El autocrítico
constantemente se juzga y valora negativamente su comportamiento. Enfatiza
sus limitaciones y sus defectos. Esto lo lleva a volver ingobernable su vida.
Tiende a ser dependiente de los demás y se compara con los demás para
sentirse en desventaja. Envidia a quienes alcanzan sus metas y lo frustra ser
incapaz de alcanzar las suyas. Las frases preferidas en este tipo de diálogo interno
son: no puedo, soy incapaz, no lo merezco.
El victimista
Esta modalidad se
caracteriza por sentirse desprotegido y desesperanzado. Esto le lleva a afirmar
que su estado no tiene cura, que no hace avances en su progreso. Cree que todo
va a seguir igual y atraviesa obstáculos insalvables entre lo que desea y
él. Se lamenta de lo que son las cosas, pero no intenta cambiarlas. En el
diálogo interno victimista aparecen afirmaciones como: nadie me entiende, nadie
me valora, sufro y no les importa.
El autoexigente
En esta condición se
promueve el agotamiento y el estrés crónico en
función de la perfección. Es intolerante frente a los errores.
Además, intenta convencerse de que sus faltas obedecen a errores externos
y no a él.
Se desgasta pensando
en que no alcanzó sus objetivos por falta de dinero, estatus, etc., a
pesar de ser complaciente con todos. El autoexigente tiene un diálogo interno
como: “no es suficiente”, “no está perfecto”, “no ha salido como me hubiera
gustado”, etc.
Recobrando el control
para recobrar el
control y evitar una percepción negativa de nosotros mismos o de nuestro
contexto, que finalmente solo consigue disparar nuestro estado de ansiedad.
El verdadero cambio ocurre cuando empezamos a
detectar estos pensamientos negativos y los reemplazamos por afirmaciones
positivas. Es importante controlar nuestra respiración, relajarnos y afrontar
las situaciones con calma. De lo contrario, las actitudes pesimistas y
autodestructivas se perpetuarán.
No es fácil modificar
este tipo de reacciones frente a lo que consideramos amenazante. Pero sucede lo
mismo cuando queremos cambiar un mal hábito, como puede ser fumar o comer
chocolate en exceso. Por supuesto, cambiar un mal hábito requiere
determinación y esfuerzo, pero se consigue si ponemos suficiente empeño en
ello.
AUTOINSTUCCIONES:
En ocasiones posponemos el afrontamiento de situaciones
que resultan amenazantes por miedo a bloquearnos y/o perder el control de
nuestras acciones. Si ésto te ha ocurrido suele producir una sensación
fastidiosa de frustración una vez que la tarea ha terminado y, deja pocas ganas
de volver a afrontar la situación cuando sea necesario. En estos casos
aparecerá un impulso a huir o postergar, que se verá reforzado por la
disminución de la ansiedad que acompaña a la evitación de los problemas; aunque
a medio y largo plazo volverá dicha ansiedad acompañada de la incertidumbre,
así como una disminución de la autoeficacia y de la autoestima personal.
Existe una técnica que te puede ayudar a afrontar las
situaciones problemáticas, conservar un grado de control adecuado y aumentar la
satisfacción personal. Consiste en mantener un autodiálogo dirigido, antes,
durante y después de la situación amenazante. Si no diriges tu charla interna,
es muy probable que este autodiálogo se produzca de todas formas, pero en
términos negativos y poco eficaces. Lo
primero de todo será cambiar la actitud ante el problema e intentar ver dicha
situación como un reto y una oportunidad de aprender, en vez como un peligro o
una amenaza.
Por tanto, el objetivo va a ser: cuando tengamos que
afrontar una situación que nos produzca emociones negativas (nervios,
agobios…), utilizaremos las autoinstrucciones para guiar nuestra conducta, y
así, de esa forma, ayudarnos a afrontar la situación de la mejor manera
posible. Se trata de utilizar nuestro lenguaje interno para ayudarnos (y no
para entorpecer la forma de afrontar las situaciones).
Es importante darnos mensajes positivos durante todo
el proceso de afrontamiento o cuando necesitemos autocontrol emocional, por
ejemplo:
Acuérdate de
preguntarte a ti mismo:
“¿Qué puedo
aprender de esto?"
La respuesta quizá haga que la experiencia valga la
pena.
Podemos dividir en tres frases cualquier situación que
tengamos que afrontar: antes, durante y después de afrontar la situación.
Seguidamente vamos a presentar un resumen de cómo utilizar la técnica de
autoinstrucciones:
Fase 1ª: Cuando la emoción empieza
Antes de afrontar una situación estresante pueden
aparecer ciertas emociones anticipatorios de la situación. Cuando la emoción
empiece, la podemos utilizar como señal de aviso para poner en marcha el plan
de control. Intenta recordar, en esos momentos, cuáles son tus objetivos.
Ejemplo de autodiálogo
“Sentirme nervioso es una señal que me avisa que es
bueno que empiece a afrontar la situación”.
“¿Cuál es el objetivo en este momento? Mi objetivo es
controlar los nervios para que éstos no me jueguen una mala pasada”.
Fase 2ª. Antes y durante el afrontamiento de la situación.
Ponemos en marcha nuestro plan de control, que
consiste en guiarnos mediante comentarios positivos que hemos preparado con
anterioridad para decirnos antes y durante la situación
- Antes de afrontar la situación
“No hay motivos para preocuparse”. “Puedo relajarme”.
“Voy a respirar de forma abdominal. Esto me ayudará a tranquilizarme”.
“Este problema ya lo resolví con éxito en otra
ocasión.” “Los pensamientos negativos no me van a ayudar en nada”.
Fase 3ª Después de haber afrontado la situación
¿Cómo hacerlo?
Es muy importante elogiarse por haber afrontado la
situación (haya sido un éxito o no”).
“Lo logré.”
“La próxima vez no me agobiaré tanto”.
“Me he dado la oportunidad de aprender, aunque no me
haya salido tan bien como esperaba”
“Por lo menos lo he intentado”.
lunes, 17 de agosto de 2020
TIPOS DE TECNICAS AVERSIVAS
Estimulación aversiva Olfativa: utilizando olores desagradables buscando
reducir las cualidades atractivas-apetitivas de los estímulos condicionados
dada la repugnancia que los olores ocasionan (casos de obesidad)
Estimulación Aversiva Gustativa:
La aversión química representa uno de los ejemplos más típicos dentro de la
aversión del gusto, en los procedimientos que se utilizan aversión química se
espera que un determinado producto produzca una reacción subsiguiente
desagradable. En el caso del alcoholismo por ejemplo la administración de un
determinado producto químico produzca un estado aversivo o desagradable
(nauseas, vómito, mareos) que pueda emparejarse con las conductas problema.
Estimulación aversiva Eléctrica: Es un poderoso estímulo aversivo, es el
castigo usado con más facilidad ya que solo se requiere de un dispositivo de
inducción de la corriente. Una de sus ventajas es la precisión a la ocurrencia
y finalización de la conducta problema.
Estimulación aversiva visual:
aplicar iluminación intensa al paciente
Estimulación Aversiva Auditiva:
se reproduce un sonido, generalmente un “ruido blanco” (similar al ruido
generado por una radio desafinada), éste puede ser suficiente para distraer a
un paciente
TECNICA DEL DIÁLOGO INTERNO
TECNICA DEL DIÁLOGO INTERNO
El diálogo interno
forma parte de una persona y de la autoestima que tendrá la misma según los
resultados que obtiene tras ese diálogo interno. Cuando
hablamos de diálogo interno, nos referimos a ese diálogo que se genera en el interior
de uno mismo y que surge de cuestionamientos, de planteamientos y otras
cuestiones que provocan que reflexionemos internamente acerca de
esas cosas.
El tener
un diálogo interno positivo hará que seamos personas con una
buena confianza y predisposición a la hora de afrontar algún problema o
situación, mientras que si hacemos lo contrario nuestra confianza será baja y
afrontaremos cada problema o situación esperando lo peor o no explotando de la
mejor manera el momento adecuado para lograr el éxito.
Un buen diálogo
interno llevará, como dijimos antes, a una alta autoestima,
mientras que un mal diálogo interno provocará falta de confianza en sí mismo y
sus posteriores consecuencias.
El diálogo interno cambia tu
cerebro, lo que te dices a ti mismo te define
El impacto del diálogo interno
en nuestra conducta y personalidad es un tema que siempre ha interesado a los psicólogos. Sabemos, no obstante, que en
los últimos años abundan los libros y las publicaciones sobre autoayuda y
desarrollo personal que nos animan a cuidar esta dimensión. Sin embargo, es
interesante saber que el tema del discurso interno cuenta con estudios que
datan de principios del siglo XX.
Fue de hecho, Lev Vygotsky, célebre psicólogo ruso,
quien se preguntó por primera vez si el cerebro usa
los mismos mecanismos cuando la persona habla en voz alta que cuando lo hace en
silencio y para sí mismo. La respuesta a esta pregunta no puede ser
más curiosa: diversos estudios nos demostraron que cuando mantenemos esas
charlas internas tan comunes se activan áreas como el giro frontal inferior
izquierdo (área de Broca) presentes también cuando nos comunicamos en voz alta.
El discurso interno es, por lo
tanto, un fenómeno complejo y multifacético, tanto que deberíamos ser más
conscientes sobre cómo afecta a nuestro cerebro y a nuestra salud psicológica.
Un ejemplo, Charles Fernyhough psicólogo de la Universidad de
Durham, en Reino Unido, nos explicó en su libro Voces Internas, que
esa charla interna genera cerca de 4.000 palabras por minuto. Es decir, el
diálogo interno trabaja 10 veces más rápido que el habla verbal.
Por tanto, todo lo que acontece en nuestra mente, cada idea, pensamiento,
autoinstrucción y aseveración, tiene en nosotros un impacto enorme; tanto
positiva como negativamente.
Charla interna negativa,
emociones y cerebro
John H. Krystal, editor de la revista científica Biological
Psychiatry y profesor de la Escuela de Medicina de la
Universidad de Yale, llevó a cabo un estudio donde demostrar el impacto de las
emociones en nuestro cerebro. Algo que puso en evidencia cómo el
diálogo interno negativo y persistente debilitaba múltiples estructuras
neuronales haciendo a las personas mucho más vulnerables al estrés.
Estructuras como la ínsula y la
amígdala mostraban una elevada hiperactividad. Estas áreas relacionadas
con emociones como el miedo o la atención hacia las amenazas de nuestro entorno
nos sumen en ocasiones en estados de gran desgaste psicológico. Es más, no
podemos dejar de lado que el diálogo negativo es ese sustrato que
alimenta la ansiedad y que nos sitúa menudo, en el laberinto de una depresión.
Pensamientos y salud: ¿y si nos
hablamos de manera más afectuosa?
Es necesario que tomemos
conciencia de una cosa. Nuestro diálogo interno puede afectar de manera
directa a nuestra salud, tanto física como psicológica. Esa charla
limitante que recorta autoestimas, que apaga nuestro potencial, nuestros
recursos y oportunidades, merece una mayor dedicación para cambiar su enfoque.
Debemos ser capaces de cambiar
ese discurso tan nocivo. Un recurso sencillo para lograrlo es el siguiente: en
lugar de hablarnos en primera persona (yo soy esto, por qué habré hecho
aquello) lo ideal es empezar a dirigirnos a nosotros en
segunda persona. Asumiremos el papel de ese amigo que desea lo mejor para
nosotros pero que, al mismo tiempo, siempre está atento para corregir nuestros
discursos mentales.
Un ejemplo de este recurso sería
el siguiente diálogo: “entiendo que estés preocupado, pero recuerda que tienes
recursos para superar esto. Ya lo has hecho otras veces, así que confía en ti. Mereces lo mejor, eres fuerte, inténtalo”.
AUTOINSTUCCIONES:
Las auto instrucciones son una técnica que permite la
modificación o sustitución de las auto verbalizaciones internas que el sujeto
utiliza antes, durante y después de enfrentarse a una situación aversiva, por
otras verbalizaciones más adaptativas.
A continuación hablaremos sobre los objetivos de las auto instrucciones, las fases con las que se realiza el entrenamiento en auto instrucciones, cuál es la tasa de eficacia y finalmente cuándo se recomienda la aplicación de este entrenamiento en auto instrucciones.
¿Cuáles son los objetivos de las auto instrucciones?
Favorecer la autorregulación de la conducta y aumentar
la creencia y la autoconfianza en la propia capacidad de ejecutar dicha
conducta. Por ejemplo, cambiar la auto verbalización negativa “todo me sale
mal” por otra más positiva como “cometer errores es normal”, nos permite
disminuir los sentimientos negativos que nos autogeneramos al verbalizarnos
frases poco constructivas.
Conocer las auto verbalizaciones que tiene el sujeto.
Modificar el diálogo interno para que lo que la
persona se diga no suponga una interferencia para sí misma en la ejecución o
gestión de una tarea específica.
¿Cómo se entrenan las auto instrucciones?
Durante todo el proceso de desarrollo del
Entrenamiento en auto instrucciones vamos a contar con dos figuras importantes:
el modelo, es decir, la persona que guía al sujeto que quiere cambiar sus
verbalizaciones, y la persona que observa a este modelo, la cual denominaremos
observador/sujeto.
A continuación, os explicaremos todos los apartados del Entrenamiento en Auto instrucciones con un ejemplo de su ejecución: enseñamos a un adolescente a que lleve a cabo más auto instrucciones positivas cuando ha de pensar que se ha de afrontar a un examen.
1. Modelado cognitivo
El modelo lo hace todo. Dice en voz alta la nueva auto
instrucción y ejecuta la conducta. El sujeto/observador sólo observa, escucha y
atiende.
El modelo está delante de una hoja de papel que simula un examen y se dice en voz alta: “Tranquilo, sabes el temario y lo harás bien”. El adolescente mientras observa. El modelo se sienta y simula empezar a hacer el examen.
2. Modelado cognitivo participante
El modelo verbaliza las instrucciones mientras el
sujeto realiza la tarea.
El modelo se va diciendo a sí mismo frases positivas, auto instrucciones positivas, y con ello aumenta su autoeficacia. El adolescente mientras observa.
3. Auto instrucciones en voz alta
El sujeto es el que realiza la tarea a la vez que verbaliza las instrucciones en voz alta, de forma manifiesta.
El adolescente se pone delante de una hoja de papel que simula un examen y se dice en voz alta: “Tranquilo, sabes el temario y lo harás bien”. El modelo ahora es quien observa y le ayuda a recordar las frases motivadoras.
4. Auto instrucciones en voz baja
El sujeto realiza la tarea verbalizando las
instrucciones en voz baja, susurrando.
El adolescente se va repitiendo las frases motivadoras anteriores, pero ahora lo hace en voz baja.
5. Auto instrucciones encubiertas
El sujeto realiza la tarea mientras piensa las auto instrucciones,
de forma interna.
El adolescente se va repitiendo las frases motivadoras anteriores, pero ahora lo hace para sí mismo.
¿Cuál es la eficacia del Entrenamiento en auto instrucciones?
Para garantizar su utilidad y eficacia es importante
tener en cuenta diferentes aspectos:
Adecuar el formato a las características del paciente. Si tratamos con niños/as es útil el uso de técnicas que fomenten la imaginación o medios audiovisuales y también el refuerzo positivo.
Implicar al sujeto en el entrenamiento en auto
instrucciones.
Seleccionar aquellas verbalizaciones que ya utilicé,
de modo que se sienta familiarizado con las nuevas instrucciones, sintiendo que
forman parte de él.
Facilitar la generalización del uso de auto instrucciones
a diferentes contextos y momentos.
Comenzar con auto instrucciones más concretas y luego
más generales.
¿Cuándo podemos aplicar el Entrenamiento en auto
instrucciones?
Las auto instrucciones se aplican en varios contextos
y para el manejo de diferentes trastornos o conflictos, por ejemplo, en el caso
del TDAH en niños, la resolución de problemas y el afrontamiento del estrés.
TECNICAS DE RELAJACION
TÉCNICAS DE RELAJACIÓN
Definición:
La relajación es la técnica más utilizada en las
intervenciones psicológicas, siendo un elemento fundamental en algunos
procedimientos. Esta técnica es un procedimiento o actividad que ayuda a una
persona a reducir su tensión física y/o mental. Generalmente permiten que el
individuo alcance un mayor nivel de calma, reduciendo sus niveles de estrés,
ansiedad o ira.
¿Cuál es el objetivo de la
técnica?
La relajación tiene como objetivo reducir el estado
de activación fisiológica, facilitando la recuperación de la calma, el
equilibrio mental y la sensación de paz interior. Sus efectos por tanto no
pertenecen sólo a una mera dimensión fisiológica, sino que también afectan
procesos emocionales, cognitivos y conductuales.
¿Cuál es la aplicabilidad de la misma, en
presencia de qué síntomas?
Independientemente del tipo de entrenamiento
de relajación que se elija se deben tener en cuenta algunos aspectos, la ropa
adecuada, el lugar adecuado, instrucciones claras y precisas por parte del
terapeuta.
Pueden aparecer respuestas físicas molestas como
calambres musculares, espasmos, sensación de mareo, etc. Para esto el terapeuta
previamente deberá comentar con el paciente la posibilidad de que estas respuestas
aparezcan y que son reacciones normales que irán desapareciendo a medida que
continúe el entrenamiento.
¿Cuáles son los pasos para llevarla a
cabo?
-Procedimiento de la relajación
progresiva:
el objetivo general de entrenamiento de relajación progresiva es reducir los
niveles de activación mediante una disminución progresiva de la tensión
muscular. El procedimiento para conseguirlo consiste en tensar y destensar
Durante la fase de tensión, la contracción del
musculo debe notarse, facilitando la percepción de las sensaciones asociadas a
la tensión lleva a discriminar mejor y la respuesta de relajación subsiguiente,
y a abundar en ella.
En la fase de distensión no se debe realizar ningún
esfuerzo activo y simplemente consiste en permanecer pasivo experimentando el
alargamiento muscular que se produce al soltar rápidamente toda la tensión. La
ejecución consiste en tensar y destensar inicialmente 16 grupos musculares
tomando conciencia de las sensaciones que se producen en cada situación.
Relajación Diferencial: Desarrollada por
Bernstein y Borcovek (1983) pretende que el paciente aprenda a tensar
únicamente los músculos que estén relacionados con la ejecución de una tarea.
En general para su aplicación se requiere que la persona haya sido entrenada en
el procedimiento básico con el fin de que pueda identificar la tensión durante
las actividades diarias y relajar la musculatura que está tensa de una manera
innecesaria.
Relajación Pasiva: Desarrollada por
Schwartz y Haynes (1974) en ella no se utilizan ejercicios para tensar los
grupos musculares. Para ello la voz del terapeuta dirige la atención dando
instrucciones de relajación e introduciendo referencias a sensaciones de peso y
calor. Está especialmente indicada para aquellas personas de edad avanzada o
con problemas físicos que desaconsejan los ejercicios de tensión.
Relajación autógena: Desarrollada por
Schultz (1931) se basa en el descubrimiento de que la mayoría de las personas
son capaces de alcanzar un estado de relajación profunda a través de representaciones
mentales de las sensaciones físicas, especialmente de las sensaciones de peso y
calor.
¿En presencia de cuales síntomas sería
inapropiado el uso de la técnica? La aplicabilidad de las técnicas no resultaría muy
fácil para pacientes que experimentan dificultades para permanecer quietos,
notando más intensamente sus sensaciones corporales, siendo especialmente
importante el manejo de estas dificultades con el terapeuta.
En algunos trastornos como la hipocondría, la
agorafobia, o sensaciones físicas intensas de ansiedad, entre otras, las
técnicas de relajación suponen una exposición a esas sensaciones de malestar
que pueden producir una reactividad fisiológica aun mayor acompañada de una
necesidad de movimiento
TÉCNICAS AVERSIVAS
TÉCNICAS AVERSIVAS
La terapia aversiva consiste, en la aplicación de un estímulo aversivo con el fin de inhibir una respuesta emocional poco deseable, lo cual disminuye la probabilidad de que esta respuesta se repita .La aversión se utiliza ampliamente en el tratamiento de las obsesiones, compulsiones, fetichismo y hábitos de atracción hacia personas u objetos inadecuados. Estas técnicas fueron de las primeras en emplearse en el campo de las terapias de conducta, siendo altamente criticadas debido a que son consideradas potencialmente peligrosas y cuestionables desde la perspectiva teórica.
1.
¿Cuándo se aplica la técnica?
Este
tipo de técnicas se usan dentro de áreas tales como: dependencia de drogas,
alcoholismo, desviaciones sexuales y delincuencia. Es importante que se aplique
en condiciones altamente controladas o en laboratorio experimental específico,
con el consentimiento y conocimiento previo del paciente, dado que en este
proceso se suele utilizar estímulos aversivos como químicos, eléctricos,
imágenes que elevan ansiedad y otros que provocan efectos desagradables en el individuo.
2.
¿Quiénes pueden ser objeto de la aplicación de esta técnica?
Como
se comentaba anteriormente esta técnica se puede utilizar en personas con
dependencia de dogas, alcoholismo, desviaciones sexuales e incluso con personas
que se ven involucradas en la delincuencia. A pesar de que estas son las áreas
donde más se utiliza esta técnica, también puede ser aplicable en cualquier
persona que esté dispuesto a pasar por la técnica con tal de deshacerse de un
mal hábito.
3.
¿Cuáles son las instrucciones específicas de la técnica?
Existen
2 formas de aplicación para esta técnica:
a.-
Asociar el estímulo aversivo con la conducta que se quiere eliminar.
b.-
El estímulo aversivo, desagradable deja de aplicarse cuando deja de aparecer la
conducta incorrecta o bien el estímulo aversivo desaparece cuando aparece la
conducta correcta.
4.
¿Cuáles son los resultados esperables de la técnica?
El
objetivo principal de esta técnica es modificar la conducta de la persona
logrando eliminar la conducta no deseada mediante la utilización de estos
estímulos aversivos.
5.
¿Cómo se evalúa la efectividad de la técnica?
La
manera más común de evaluación es la misma experiencia del participante es
decir, si esta técnica tuvo efecto en la persona a la cual se le aplico, esta
persona se dará cuenta de que la aparición de la conducta es escaso e inclusive
nula. No obstante cabe resaltar que a pesar de que esta técnica tenga efecto "inmediato"
no asegura que el resultado de la técnica sea permanente. lo cual se ha
convertido en un punto negativo más para la implementación de esta técnica.
6.
¿Es necesario materiales especiales para la técnica?
La
naturaleza de esta técnica y las constantes críticas que sufre esta técnicas
hacen que el uso o implementación de la misma tenga que ser llevada bajo
circunstancias controladas, es decir bajo un clima experimental donde todas las
variables sean controladas expertos, lo que a su vez hace poco accesible y
practica si se hace de manera profesional como debería de ser.
Portafolio, código de ética profesional en psicología
¿Qué quiere decir tener ética? La ética está relacionada con el estudio fundamentado de los valores morales que ...
-
TÉCNICAS AVERSIVAS La terapia aversiva consiste, en la aplicación de un estímulo aversivo con el fin de inhibir una respuesta emocional ...
-
Estimulación aversiva Olfativa: utilizando olores desagradables buscando reducir las cualidades atractivas-apetitivas de los estímulos co...
-
¿Qué quiere decir tener ética? La ética está relacionada con el estudio fundamentado de los valores morales que ...





